Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) relativos al VIH

Conoce los 10 ODS especialmente relevantes para la respuesta al VIH que impulsamos en la campaña RUTA #YoTrabajoPositivo Sin discriminación por VIH dentro de la década de acción para alcanzar la Agenda 2030.

En 2015, la Organización de Naciones Unidas (ONU) aprobó la Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sostenible, una oportunidad para que los países y sus sociedades emprendan un nuevo camino con el objetivo de mejorar la vida de todas las personas. La Agenda cuenta con 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que incluyen, por ejemplo, erradicar la pobreza, la salud, la igualdad de género, el trabajo decente y la reducción de las desigualdades, entre otros.

La ONU busca el desarrollo general. Por ello, desde UNAIDS se destacan 10 ODS relacionados directamente a la respuesta al VIH:

Poner fin a la pobreza.

La pobreza puede aumentar la vulnerabilidad a la infección por el VIH. Los hogares afectados por el VIH son más vulnerables a caer y permanecer en la pobreza. El nivel socioeconómico desigual de las mujeres pone en peligro su capacidad para prevenir el VIH o mitigar el impacto del sida. El empoderamiento económico y la protección social pueden contribuir a reducir la pobreza y la vulnerabilidad al VIH, y ayudar a mantener saludables a las personas que viven con el virus.

Poner fin al hambre.

El hambre puede incrementar el riesgo de infección de VIH al inducir a conductas de riesgo y dificultar la adherencia al tratamiento. Las enfermedades avanzadas relacionadas con el VIH deterioran el estado nutricional y la seguridad alimentaria de personas y hogares. El apoyo nutricional a través de sistemas integrados puede evitar la transmisión del virus y mejorar los resultados de salud.

Asegurar una vida saludable.

La falta de la cobertura universal de salud, incluyendo los servicios de salud sexual y reproductiva, restringe el acceso a la prevención y el tratamiento del VIH. La mayoría de las personas que se infectan con VIH se infectan por transmisión sexual o transmisión de madre a hijo durante el embarazo, el parto o la lactancia. La cobertura universal de salud sensible al VIH puede desempeñar un papel vital en la promoción de la equidad en salud, mientras que la integración con los servicios de SSR basados en los derechos humanos, las enfermedades no transmisibles, la hepatitis, la tuberculosis y otras condiciones puede mejorar los resultados sanitarios generales. El ODS 3 incluye la promesa realizada por los Estados miembros de acabar con el sida para 2030 (objetivo 3.3).

Garantizar educación de calidad.

La mayoría de los adolescentes y jóvenes de todo el mundo no tienen un conocimiento preciso e integral de lo que es el VIH. Las enfermedades relacionadas con el VIH impiden la asistencia escolar y el aprendizaje, al igual que lo hacen el estigma y la discriminación en el entorno escolar. Los profesores y el resto de profesionales implicados en la educación también sufren el impacto del VIH. Los responsables de la educación nacional pueden hacer de las escuelas lugares más seguros, más sanos y más inclusivos para los estudiantes y los profesores que viven con el VIH o están afectados por el virus. Del mismo modo, pueden transformar la vida de los jóvenes al proporcionarles una educación de alta calidad, incluida la educación de la sexualidad, que los empodere y les proporciona habilidades para la vida, de forma que puedan tomar decisiones responsables e informadas sobre la salud sexual y reproductiva.

Lograr la igualdad de género.

Las inequidades de género, la discriminación, la violencia y las prácticas nocivas afectan negativamente a las mujeres y las niñas, a los hombres y los niños, y aumentan el riesgo de infección por VIH y su impacto. El VIH es la principal causa de muerte entre las mujeres en edad reproductiva (15-44 años), y las mujeres que viven con el VIH se enfrentan a menudo a una mayor violencia. El estigma y la discriminación hacia las mujeres que se inyectan drogas, así como la violencia de género y los abusos a la mujer, incrementan el riesgo de contraer VIH, tuberculosis, hepatitis vírica e infecciones de transmisión sexual. Los programas del VIH que transforman los aspectos relativos al género y que involucran a los hombres pueden reducir la violencia y empoderar a las mujeres, mientras que la integración de los servicios basados en los derechos humanos para el VIH y la salud sexual y reproductiva aumentan la respuesta y el impacto de los servicios.

Promover el crecimiento económico.

Los entornos de trabajo seguros facilitan el acceso a los servicios de VIH, especialmente para los trabajadores con empleo informal como los migrantes indocumentados y los trabajadores sexuales. A partir del entorno de trabajo, los servicios de prevención del VIH, tratamiento, cuidado y apoyo llegan a los trabajadores móviles, los trabajadores migratorios, las lesbianas, los gais, los bisexuales, los transgénero e intersexuales que son trabajadores sexuales, los mineros y otros trabajadores vulnerables. Las personas que viven con VIH experimentan tasas de desempleo tres veces más altas que las tasas de desempleo nacional. Abordar el VIH en el mundo del trabajo y proteger los derechos laborales puede ayudar a asegurar que las personas que viven o están afectadas por el VIH puedan disfrutar de un empleo pleno y productivo.

Reducir la desigualdad.

La desigualdad de ingresos está vinculada a una mayor prevalencia del VIH; el VIH afecta más severamente a las comunidades excluidas y sin poder. El estigma y la discriminación hacia las poblaciones clave es un importante contribuyente a la alta prevalencia del VIH y está vinculado a un menor acceso a la atención sanitaria y la vivienda. La protección contra la discriminación junto con los servicios legales, la educación en derechos humanos, el acceso a la justicia y a la protección internacional pueden empoderar a las personas a reclamar sus derechos y mejorar el acceso a los servicios de VIH.

Ciudades seguras y adaptables.

El VIH afecta especialmente a las personas que habitan en ciudades y zonas urbanas, y solamente 200 ciudades albergan más de una cuarta parte de todas las personas que viven con VIH en el mundo. Con la rápida urbanización, muchas ciudades cuentan con una creciente epidemia de VIH; las personas que viven en barrios marginales a menudo se infectan con VIH en mayor proporción que aquellas que habitan en el resto de la ciudad. Las respuestas locales al sida lideradas por las ciudades apoyan una transformación social positiva mediante el fortalecimiento de los sistemas de salud y sociales para llegar a las poblaciones más marginadas.

Sociedades pacíficas e inclusivas.

La exclusión, la estigmatización, la discriminación y la violencia alimentan la epidemia del VIH entre adultos y niños. La respuesta al sida, dirigida por personas que viven o están afectadas por el VIH, ha promovido el acceso a la justicia y a mecanismos de rendición de cuentas centrados en las personas, que proporcionan lecciones sobre las que se puede construir. La gobernanza participativa, que incluye las respuestas lideradas por la comunidad, puede llevar a programas más relevantes basados en los derechos humanos y una mayor responsabilidad para con lo relacionado con la salud y el desarrollo.

Fortalecer los medios de implementación.

La acción colectiva global para mejorar el acceso a los insumos básicos asequibles del VIH es fundamental para poner fin a la epidemia. El movimiento VIH ha llevado a la incidencia política por la reforma de las leyes de patentes y los sistemas de regulación; el pleno uso de las flexibilidades de los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC); el monitoreo de las negociaciones de acuerdos de libre comercio; y la toma de acciones legales. Los esfuerzos para garantizar insumos básicos de VIH asequibles, incluidos los medicamentos de segunda y tercera línea, pueden beneficiar la agenda más amplia de salud y de equidad, incluyendo la tuberculosis, la hepatitis C y las enfermedades no transmisibles. Los socios son fundamentales para cumplir la agenda referente a los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la respuesta al sida ha estado a la cabeza de las innovaciones en desarrollo en esta área, sobre todo gracias al apoyo de la sociedad civil y las comunidades.

#YoTrabajoPositivo

La década de acción exige acelerar las soluciones sostenibles dirigidas a los principales desafíos del mundo; desde la pobreza y la igualdad de género, hasta el cambio climático, la desigualdad y el cierre de la brecha financiera.

Con la colaboración de: